Unos 200 espectadores estrenaron ayer la XXIV temporada del Pessebre Vivent de Sant Guim de la Plana, en la Segarra, y recorrieron los escenarios de piedra natural por donde se desarrollan las más de 40 escenas en las que se recrea una larga lista de oficios antiguos, además de las clásicas estampas religiosas, con una decoración real que aprovecha los recursos auténticos de los que dispone Sant Guim de la Plana, un pueblo que todavía conserva su aroma medieval.
Los cerca de 300 actores que intervienen en el espectáculo aguantaron estoicamente y sin mover ni un párpado la fría temperatura de la tarde, cercana a los 0 grados, e interpretando sus papeles de carretero o forcaire, entre muchos otros. En el pessebre vivent participan también muchos animales, como ocas, corderos, vacas o caballos e incluso cuatro ejemplares de ruc català, venidos desde el Pallars.
Declarado de interés turístico por la Generalitat de Catalunya, el Pessebre dels Oficis Perduts de Sant Guim de la Plana ha incorporado este año algunos cambios en el guión musical del recorrido y se ha renovado buena parte del vestuario, así como algunos aspectos de alumbrado. Un grupo de voluntarios, agrupados bajo el nombre de Grup La Marinada, son los responsables de su organización de manera totalmente voluntaria.