Más de cuarenta agricultores se reunieron en Tremp (Comarca de Pallars Jussà-Pirineo de Lleida) con un equipo de investigadores del CTFC, atraídos por la propuesta de convertirse en titulares de plantaciones de trufa negra.
La trufa negra, un hongo que hasta hace poco sólo se podía recoger de forma silvestre, podrá cultivarse en viveros, según explicaron recientemente científicos del Centre Tecnològic Forestal de Catalunya (CTFC) a los más de 40 agricultores de la comarca de Pallars Jusssà interesados por convertirse en titulares de estas plantaciones. Los expertos del CTFC han conseguido demostrar que es posible el cultivo de la trufa negra en Cataluña en las condiciones geográficas, climáticas y agronómicas adecuadas.
Al parecer el cultivo de la trufa negra se adapta muy bien a las zonas de media montaña, como el pre Pirineo de Lleida, y también la Comarca de Pallars Jussà reune las mejores condiciones para el cultivo del tan apreciado hongo. Además, genera importantes beneficios económicos tanto en la comercialización gastronómica del producto como en el tipo de turismo que podría atraer en la zona.
El Pallars Jussà podría contar con una producción estable de trufa negra en un periodo de ocho o nueve años de haber realizado la plantación en vivero. Así, en una explotación de dimensiones grandes con un sistema de regadío, la producción de trufa negra por hectárea podría llegar a ser de entre diez y cuarenta kilos, siempre teniendo en cuenta que las trufas se recogen desde finales de noviembre hasta el mes de marzo.